¿Vale la pena poner anuncios en tu sitio web?
Una decisión que parece chiquita, pero que puede costarte clientes sin que te des cuenta.
Hace poco andaba navegando el sitio web de un prospecto, una constructora, para darle un vistazo antes de reunirme con ellos. Y bueno, lo primero que noté fue que el sitio cargaba lento. Molesto, pero no es lo peor que me encontré.
Lo peor fue que, al dar clic en cualquier parte de la página, se me abría una pestaña con contenido para adultos. Así como lo lees. Un sitio corporativo, informativo, serio, de una empresa que se dedica a construir, y de repente saltaba publicidad intrusiva con contenido que no tiene nada que ver con lo que esa marca quiere proyectar.
Le pregunté a la persona encargada qué había pasado, y me contó que su proveedor anterior les insertó esa publicidad, y que cuando reclamaron, la respuesta fue que «el contenido de los anuncios no está bajo su control» porque en el contrato que firmaron venía una cláusula que permite integrar publicidad en el sitio. O sea, técnicamente amarrados de manos.
¿La verdad? Eso de «no está bajo nuestro control» casi siempre es una excusa. Los proveedores sí pueden filtrar qué tipo de anuncios se muestran, lo que pasa es que les sale más barato dejar que una red de anuncios les llene el sitio de lo que sea, sin filtrar nada, para ahorrarse unos dólares.
¿Entonces la publicidad en un sitio web es mala?
Aquí no te voy a mentir con un «sí» o un «no» fácil, porque depende. Depende, primero que nada, de qué tipo de contenido tiene tu sitio y para qué lo usas.
Si tenés una revista digital, un periódico en línea, un blog de contenido o algo multimedia donde la publicidad es parte del modelo de negocio, ahí sí puede tener sentido, siempre y cuando cuides bien qué anuncios entran. El problema nunca es la publicidad en sí, sino no filtrar quién se anuncia en tu espacio.
Pero si sos una marca, una empresa, un negocio que vende un servicio o un producto (como la constructora del ejemplo), meter publicidad de terceros en tu propio sitio casi nunca conviene. Ahí tu sitio no es para monetizar clics, es para generar confianza. Y ese anuncio random que aparece, aunque sea inofensivo, ya le está robando la atención a tu visitante y diciéndole «aquí también puede pasar cualquier cosa». Imaginate que sea, como en el caso real, contenido para adultos. Ahí no es que le «resta» profesionalismo a tu marca, es que la destruye por completo.
Y hay que pensar también en quién visita tu sitio. Ese visitante llegó buscando información tuya, confiando en vos, y de repente se topa con anuncios que ni pidió, ni tienen que ver con lo que ofrecés, y en el peor de los casos, con contenido que ni siquiera debería estar ahí. Eso no solo se ve mal, afecta directamente la experiencia de la persona que estaba a punto de convertirse en tu cliente.
Nuestra postura en TNL
Por eso en TuNegocioEnLinea.net tenemos una regla que no negociamos ni en el plan más asequible: nunca insertamos publicidad de terceros en el sitio de un cliente. Ni para ahorrarnos un dólar, ni por ningún acuerdo raro escondido en la letra pequeña.
Creemos en la soberanía del espacio del cliente.
Tu sitio web es tuyo. Es tu vitrina, tu carta de presentación, el lugar donde tu prospecto decide si confía en vos o no. Nadie más que vos debería decidir qué se muestra ahí.
Si estás en una situación parecida a la de esta constructora, con un proveedor que te tiene «atado» por un contrato y llenó tu sitio de publicidad que no autorizaste, hablemos. No tenés que quedarte ahí solo porque firmaste algo hace tiempo sin leer bien la letra chiquita.
Conocé nuestros planes, sin publicidad escondida, sin sorpresas en la letra pequeña.
Ver planesEscrito por el equipo de TuNegocioEnLinea.net (TNL)




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